miércoles, 25 de enero de 2012

La chica del jersey azul II

Lentamente movió los pies enfundados en gruesos calcetines de lana azul, acariciando el radiador con los dedos. De forma perezosa alargó la mano tratando de alcanzar la botella de Jim Beam; sólo consiguió llevarse un mordisco de advertencia de Gato cuando su mano tropezó con él. Realmente era demasiado temprano para eso.

Tumbada en el suelo en ropa interior, con las piernas formando un ángulo de noventa grados, movió nuevamente los pies, apoyándolos en el antepecho de la ventana esta vez, y estiró los brazos por encima de su cabeza, arqueando perezosamente la espalda con la vista fija en el cielo grisáceo que le ofrecía el tragaluz.

Llevaba un rato pensando en llamarla, pero ¿qué iba a decirle? "Llevo un año sin dar señales de vida, pero creo que te quise más de lo que nunca fui capaz de admitir" Como excusa para una llamada, no era de las mejores... Tampoco había logrado dilucidar si realmente la echaba de menos a ella o a lo que ella misma era cuando estaban juntas y, en todo caso, no quería molestarse en intantar averiguarlo. En realidad, era lo de menos.

Se puso en pie y le sacó la lengua al reflejo que el espejo le ofreció de camino a la cocina. Tras poner en marcha el hervidor y llenar de pienso el cuenco de Gato hasta que rebosara, se enfundó los vaqueros y una vieja sudadera. Un té a toda prisa, de pie ante el fregadero mientras se ataba los playeros y ya estaba lista.

Agarró al vuelo el cuaderno y la trenca y salió corriendo, dando un portazo tras de sí.

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