sábado, 14 de diciembre de 2013

17. Sobre el qué, cómo y por qué... agonía en 25 espasmos - Bryn



En ocasiones es curioso lo poco que le cuesta a la mente obviar aquello que no queremos ver, o confinar un recuerdo incómodo en alguna cámara sellada del inconsciente y olvidar la contraseña que da acceso a ese búnker. En ocasiones, es extraño lo desapercibido que nos pasa el precio que pagamos por ello.

Tarragona, 1452

- Las lecciones con Padre no son así de arduas. - reía como la cría que era, soplando para apartar de sí el mechón dorado que se empeñaba en cubrir su rostro, reticente a liberar sus manos de la empuñadura.

- Si la coges justo encima de la guarnición - la hizo abrir los dedos, asiendo el dorso de su siniestra y deslizándola a lo largo de la empuñadura, guiándola suavemente hasta el pomo y cerrando la mano sobre la de ella -la arbolarás con demasiada rigidez, ¿ves? Así puedes pivotarla más fácilmente sólo rotando la muñeca. Incluso puedes asirla del primer tercio, es por eso que no tiene filo.

Giró la cabeza hacia él, casi rozando su mejilla al hacerlo y bajando la vista inmediatamente al arma mientras un carmesí intenso cubría su faz hasta el nacimiento del cabello. Podía sentir su cercanía cosquilleándole en los labios. No había sido consciente antes de que tal vez no eran ya tan críos como para que su afecto fuera inofensivo o siquiera apropiado.


Segorbe, 1458

- Ya no somos unos infantes, – difícilmente se la podía considerar una niña a sus diecinueve años y el vizconde tenía edad más que de sobra para ser su padre – si ha de hacerse, se hará; el amor es para bardos, aedos y juglares, poco tiene que ver con la vida real. - sacudió la cabeza con gesto displicente, haciendo que una cascada de oro cubriera el recatado pecho de su vestido de lino – No voy a asustarme, mi hermana me ha explicado ya todo lo concerniente a la intimidad del tálamo nupcial... - combatió lo dubitativo de su propio tono alzando la barbilla con gesto resuelto – Si ha de hacerse, se hará. - repitió, sin dejar claro a quien buscaba convencer – Y tal vez ni siquiera sea necesario...

El volumen de su voz bajó hasta convertirse en apenas un bisbiseo junto al oído de la mujer, haciendo que ésta diera un respingo y se volviera hacia ella con ojos desorbitados.

- No debiérais...

- ¿Acaso creéis que él me ama a mí? - una media sonrisa cínica tiró de una de las comisuras de sus labios, afeando su boca –Pensaba que era yo la ingenua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario